Compromiso de Bosques Naturales

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El ciclo del CO2

El CO2, aun suponiendo tan solo un 0,03% de la composición de la atmósfera, es el principal responsable del ‘efecto invernadero’, causante del conocido cambio climático. Las dos principales vías para frenar el calentamiento del planeta son la disminución de emisiones y el aumento de la fijación de CO2. Por estos motivos, en el Protocolo de Kyoto se propone la incorporación de la fijación de CO2 como un objetivo dentro de los criterios de gestión de bosques.

El carbono es el componente fundamental de todos los compuestos orgánicos. Es lo que podría llamarse el elemento primario de la vida. Sin embargo, en nuestro planeta la cantidad de carbono es limitada, por lo cual tiene que reciclarse constantemente.

El ciclo del carbono es complejo, aunque consiste básicamente en la fijación del carbono atmosférico por la fotosíntesis de las plantas y su liberación por la respiración de éstas.

El carbono está en constante circulación entre la materia muerta y la viva; las plantas verdes fijan el carbono de la atmósfera, que pasa a formar parte de su biomasa. La respiración de los bosques, el desfronde, el desprendimiento de los órganos reproductivos y la muerte de los árboles devuelven a la atmósfera parte del carbono absorbido mediante la fotosíntesis, quedando el resto almacenado temporalmente en el suelo en formas orgánicas (materia en descomposición, humus y ácidos fúlvicos) y casi permanentemente en inorgánicas (carbón y petróleo).

Un átomo de carbono pasará, tarde o temprano, por todas las partes constitutivas del planeta (biosfera, atmósfera, hidrosfera y litosfera), permaneciendo un tiempo variable en cada una de ellas. Los tiempos de permanencia del carbono en los diferentes depósitos de la biosfera oscilan entre menos de un año en los órganos ‘verdes’, flores, frutos y raicillas; de 20 a cientos de años en la madera; y hasta miles de años en el humus estable de los suelos. El balance entre el carbono acumulado en el árbol como resultado de su crecimiento y el liberado por el desprendimiento y descomposición de hojas, ramas, frutos, cortezas… (parte del cual se fijará en el suelo), determina la fijación neta de carbono por el árbol.

Cada uno de los productos finales derivados de la madera tiene un tiempo de uso medio, después del cual se degrada aportando carbono al suelo y CO2 a la atmósfera. Es en este punto donde es decisiva una gestión selvícola como la que Bosques Naturales aplica, ya que, al optimizar el ritmo de crecimiento de sus árboles, se incrementa también el de captura de CO2. Además, el principal destino (mobiliario y revestimientos) que tendrá la madera obtenida tras la corta es el que más tiempo retiene el carbono fuera de la atmósfera.

Por otro lado, como Bosques Naturales realizará la corta a una edad relativamente joven de los árboles y llevará a cabo acto seguido otra plantación, el balance neto de captación de CO2 siempre es positivo, no como ocurre en los bosques maduros, que tienden a compensar la fotosíntesis con la respiración y a no secuestrar más carbono del que emiten.

Cada uno de los productos finales derivados de la madera tiene un tiempo de uso medio, después del cual se degrada aportando carbono al suelo y CO2 a la atmósfera. Es en este punto donde es decisiva una gestión selvícola como la que Bosques Naturales aplica, ya que, al optimizar el ritmo de crecimiento de sus árboles, se incrementa también el de captura de CO2. Además, el principal destino (mobiliario y revestimientos) que tendrá la madera obtenida tras la corta es el que más tiempo retiene el carbono fuera de la atmósfera.

* La información de esta sección se ha elaborado a partir de información propia y de la publicación ‘Producción de Biomasa y Fijación de CO2 por los Bosques Españoles’ Montero, G.; Ruiz-Peinado, R. & Muñoz, M. INIA, MEC, 2005.